La presencia de la cultura romana en el Medio y Alto Guadalhorce se muestra, tal y lo como conocemos en la actualidad, de forma extensiva e intensiva con algunas áreas de concentración que reservamos para otra entrada.

En la zona que mejor conocemos, valles del Guadalteba y Turón, esta cultura tiene una distribución homogénea en todos los ámbitos geográficos aunque tiene dos áreas bien definidas con una mayor densidad de yacimientos: una en el valle alto del río Guadalteba y otra en la zona del actual Parque Guadalteba, cuenca baja del mismo río y cercano a la antigua Peñarrubia.

Han sido escasas las intervenciones arqueológicas de esta época, algunas con entradas en esta página caso de El Tesorillo, Eras de Peñarrubia o los Castillones de Campillos, y todas ellas han quedado “en mitad del campo” con un excelente cerramiento aunque con escasas posibilidades de disfrute y aprendizaje.

No es motivo de esta entrada hacer una reflexión sobre el impacto que produjo la romanización, temprana como en todo el sur peninsular, en los cambios sociales, en los traslados de población, en la creación de nuevos asentamientos, en la roturación de nuevas tierras o en la importación de técnicas agrarias casi siempre al servicio de unas elites, no siempre de las de aquí, en un proceso de intercambio y mestizaje con el elemento romano.

Lo que nos interesa ahora es la existencia de un yacimiento entre las localidades de Sierra de Yeguas y Fuente de Piedra que conserva unas excelentes construcciones de época romana.

La villa de Haza de Estepa se interviene arqueológicamente en la década de los ochenta del siglo pasado y en la actualidad se encuentra en precario estado de conservación; con una verja rota y abierta por donde se accede fácilmente al complejo arqueológico.

Las estructuras visibles estaban, en mi última visita hace unos años, bajo un poderoso manto vegetal, probablemente gramíneas, y siguen dañando los muros, incrementando sus grietas y ensanchándolas, también en los pavimentos y paredes.

De todas formas, tal y como se aprecia en las imágenes, ha podido conservar, peor que mejor, las diversas zonas para el baño, descanso y conversación, relax y reencuentro como es la de las termas; y otras estructuras.

Sorprende la cercana presencia de una construcción productiva, pavimento y otros elementos, correspondientes muy probablemente a una prensa cuya actividad exacta desconocemos pero que bien pudiera estar dedicada a la producción oleícola y vitivinícola; o puede que ambas, actividad común realizada hasta hace pocas décadas en lagares y prensas de aceite.

La situación de los restos arqueológicos no sorprende por cuanto se localiza a unos escasos dos kilómetros y medio de la Laguna de Fuente de Piedra y a unos cuatro del arroyo de La Albina en Sierra de Yeguas, a cuyo término pertenece el yacimiento.

Si parece relevante la escasa presencia de yacimientos a menos de cinco kilómetros, a excepción de los documentados en la Casilla de Valdegrullas, lo que podría estar, no sólo, en consonancia con la importancia de los restos descritos y su clara vinculación con una base agrícola cerealística a lo largo de su dilatada historia, unos 400 años, sino también con el aprovechamiento de un recurso de primera necesidad como es la sal; tan abundante en todo el Guadalhorce medio.

No podemos pasar por alto su cercanía y posible relación productiva a enclaves de la envergadura de Las Mezquitillas o El Concejil, Cerro Corona y Cjo. Peñuela, camino de Sierra de Yeguas, o a los situados en las cercanías de la Laguna de Fuente de Piedra, caso del Cerro del Cjo. de la Herreriza, La Herriza o Laguna5.

Hay que seguir profundizando en la ocupación diacrónica de toda esta zona situada entre La Laguna de Fuente de Piedra y la antigua del arroyo de La Albina (Navahermosa) y focalizar la atención en la investigación arqueológica de campo y en las posibilidades de valorización y difusión; adecuada al numeroso, relevante y desconocido patrimonio de Sierra de Yeguas.

 

Referencias:

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